martes, 8 de junio de 2010

Charla para Jóvenes

El Domino 06 de Junio del 2010, tuve la oportunidad de dirigirme a aproximadamente 80 jóvenes lideres de grupos de jóvenes de las diversas comunidades de la Renovación Carismática Católica de la Arquidiócesis de San Salvador liderado por el Equipo Timón de Jóvenes de El Salvador.


Fue una experiencia maravillosa pues hace mucho tiempo no me paraba frente a tanta gente, no omito manifestarles que al principio me temblaban las pernas y la voz de ver tantos jóvenes, pero una vez iniciada la charla tenía la certeza de que Dios me permitió estar en ese lugar y a esa hora en esa fecha exacta la cual había esperado y Dios me había preparado desde hace mucho tiempo.

Dice la palabra de Dios "Si te has decidido por servir al Señor, prepárate para la prueba (Sirácides 2,1) ya vaya que habla en serio cuando nos dice eso pues Dios sabe que desde que me dieron el tema con meses de anterioridad han venido sucediendo una serie dificultades pasajeras e incluso después de la charla.

Pero después de toda esta época no tan fácil me recuerdo que cuando tu la sirves al Señor, él te devuelve el triple o el cuádruple de lo que tu le das y por eso he aprendido que cada problema, casa fracaso, cada momento de tristeza y angustia aunque no lo podemos entender en el momento después al pasar del tiempo y recordamos los momentos de dificultades, lo que mas se nos viene a la mente es el recuerdo de que en ese momento aquel o aquella persona que estuvo allí para darnos una mano sin pedir nada a cambio.

En el libro de Job capitulo 2 versículo 11 mientras Job estaba en todas las tempestades sus "Tres amigos de Job: Elifaz de Temán, Bildad de Suaj y Sofar de Naamat se enteraron de todas las desgracias que le habían ocurrido y vinieron cada uno de su país. Acordaron juntos ir a visitarlo y consolarlo. 12 Lo miraron de lejos y no lo reconocieron. Entonces se pusieron a llorar a gritos; rasgaron sus vestidos y se echaron polvo sobre la cabeza. 13 Luego, permanecieron sentados en tierra junto a él siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que su dolor era muy grande".

Esta cita bíblica me recuerda a todas esas personas que me han dado aliento en esos momentos difíciles y al mismo tiempo el agradecimiento te compromete a volverte como esos amigos de Job que estuvieron allí para su amigo. Por eso se que Dios sabía que tenía que pasar todo eso para llegar con la firme convicción a hablarles a esos jóvenes y al mismo tiempo le doy gracias a Dios por regalarme esta experiencia y esos amigos porque este libro y todo lo que en él se refleja es gracias a las maravillosas personas que me rodean en cierta forma todos somo un Elifaz de Temán o un Bildad de Suaj o Sofar de Naamat cuando nuestros amigos más lo necesitan.

Escrito Martes 08 de Junio del 2010
Por Susana Mejía

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